Haz la masa. Para este paso, se necesita una balanza. Primero, pesa la sal en un recipiente pequeño y déjala aparte. Ahora pon un bol mediano sobre la balanza y añade la masa madre hasta que la balanza marque 75 gramos. Después, pon a cero la balanza y, en el mismo bol que contiene la masa madre, añade harina hasta que marque la cantidad indicada. Luego, pon a cero la balanza y añade agua hasta que marque 380 gramos. Añade la sal. Ahora mézclalo todo suavemente (usa las manos si es necesario). La masa se verá áspera (rough). Déjala reposar en el mismo recipiente, cubierta con un pañito delgado (cheesecloth), por 30 minutos.
Primera fermentación: estirar y doblar en el mismo bol. Ahora toca estirar la masa suavemente (metiendo la mano humedecida por debajo) y doblarla sobre sí misma. Haz esto cada 30 minutos durante dos horas, un total de 4 veces, estirando y doblando la masa hasta que toda la masa haya pasado por este proceso. Yo pongo un reloj para que me avise cada 30 minutos y así no se me olvida. Mientras tanto, me voy a hacer otras cosas. Hay muchos videos en línea que te muestran cómo hacerlo si tienes dudas.
Luego de estirar y doblar la masa como describí en el paso anterior, vas a dejarla en el mismo bol/envase y cubrirla con un pañito hasta que casi duplique su tamaño. Con el bol es un poco difícil ver si la masa creció lo suficiente o si todavía le falta subir; por eso recomiendo usar un envase tubular de plástico y marcar la altura inicial de la masa con un pedazo de cinta adhesiva por fuera del envase para ver más claramente cuando ya casi se haya duplicado. Esto tardará entre 5 y 7 horas, según la temperatura de tu cocina. Digo "casi" porque es importante no dejar que la masa crezca más del doble, ya que afectará su crecimiento durante la segunda fermentación. ¡Así que mucho ojo!
Segunda fermentación - Fermentación en frío. Cuando la masa esté casi al doble de su tamaño, pon un poco de harina en tu encimera (countertop) y derrama la masa allí. Aplasta la masa suavemente, presiona las burbujas grandes, dobla los cuatro lados hacia adentro y enrolla la masa completamente. Con los pliegues hacia abajo, ve dándole forma redondeada u ovalada, dependiendo de tu molde o banneton (usa una rasqueta si tienes una o con las manos húmedas). Dale vueltas mientras suavemente vas apretando la masa y dándole forma. Deja que la masa repose unos 30 minutos (cúbrela con un pañito para que no se reseque). Pasados los 30 minutos, vuelve a darle forma a la masa hacia adentro (pliegues hacia abajo) para que quede una bolita (redonda u ovalada) apretada y bien formada. Luego, con la ayuda de la rasqueta y tus manos, colócala, con los pliegues hacia arriba, en un banetón cubierto de tela y espolvoreado con harina de arroz. Usa un pañito (cheesecloth) para cubrirlo sueltamente. Ojo: Si el banetón que usas no viene cubierto de tela, agarra un pañito y ponlo sobre el banetón, espolvoréalo con harina de arroz y pon la masa allí, con los pliegues hacia arriba. Después usas lo que sobra del pañito alrededor para taparlo.Ya listo en el banetón, ponlo dentro de una bolsa plástica de supermercado y amárralo sueltecito para que fermente cómodamente y no se seque. Ahora lo metes en la nevera y lo dejas fermentar durante 24 horas. Prepara el horno. Esto lo haces como una hora antes de hornear el pan. Pon la cazuela de hierro fundido (cast iron pot) que vas a usar para hacer el pan sobre una bandeja para hacer galletas (cookie sheet) dentro del horno. Enciéndelo a 550 F por 30 minutos.Luego de calentar el molde, saca el pan de la nevera. Remueve la bolsa y con cuidado voltea la masa sobre una hoja de papel para hornear (parchment paper). Con un cuchillo bien afilado, dale unos cortes a la masa en la parte de arriba, como de 1/4 de pulgada de profundidad, ya sea en forma de cruz o un corte largo en forma de media luna si el pan es ovalado.Abre el horno, destapa la cazuela con cuidado, y agarrando la masa formada por el papel de hornear, ponla en la cazuela y tápala. Este paso tiene su truco. Ten cuidado de no quemarte.Cierra el horno y baja la temperatura a 450 F. Hornea por 30 minutos. Destapa la cazuela. Después de los 30 minutos, baja la temperatura a 400 °F y hornea unos 15 minutos más hasta que el pan se vea doradito. Puedes ir vigilando y sacarlo antes si crees que ya doró lo suficiente.
Déjalo reposar durante 20 minutos en una rejilla para enfriar. Córtalo y disfruta de una rebanada de pan casero con masa madre untado de mantequilla. ¡Una delicia!