Recuerdos de mi viaje a Colombia: Barranquilla y Cartagena
Hay viajes lindos… y hay viajes que dejan huella. Barranquilla y Cartagena me robaron el corazón. 🇨🇴✨

Nuestra aventura comenzó en Barranquilla (Gene fue presentador en una conferencia sobre educación allí).

Después de la conferencia, nos fuimos a un centro comercial justo frente a donde estábamos. Súper lindo, y hasta me compré varias cositas hechas en Colombia. 🙂


Al día siguiente nos fuimos a Cartagena.
Cartagena, la ciudad amurallada, es un verdadero sueño. Esta ciudad, que fue un puerto estratégico del imperio español en América, es muy parecida al aire que exude El Viejo San Juan en Puerto Rico.


Desbordando de colores y de historia por doquier, con la brisita del Caribe y la salsa sonando en todas las esquinas… se siente tan familiar como estar en casa, pero en otro rincón del mundo. 🌅





Un lugar histórico que visitamos fue el imponente Castillo San Felipe de Barajas, una fortaleza que de inmediato me recordó al Castillo San Felipe del Morro en Puerto Rico. Ambos comparten no solo una apariencia majestuosa, sino también historias profundamente ligadas a la corona española.
El castillo de Cartagena debe su nombre al rey Felipe IV de España y al conde de Barajas, Pedro Zapata de Mendoza, quien fue una figura clave durante su desarrollo. Después de conocer el origen de este nombre tan cargado de historia, me surgió la curiosidad de entender de dónde provenía el nombre del castillo en San Juan.
Como era de esperarse, hice una búsqueda y descubrí que el Castillo San Felipe del Morro también fue nombrado en honor a un rey de España, en este caso Felipe II de España, quien reinaba durante su construcción. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el origen de “El Morro”. Resulta que “morro” es un término geográfico en español que describe una formación rocosa elevada que se adentra en el mar. Por eso, el nombre hace referencia directa a su ubicación. ¡Y yo que pensaba que “Morro” era el apellido de algún conde! Definitivamente, hoy aprendí algo nuevo.

Además, el Castillo San Felipe de Barajas es conocido como “el inexpugnable”, ya que, a pesar de los múltiples ataques de los enemigos de la corona española, nunca fue tomado. Está ubicado en el cerro de San Lázaro y su historia de construcción también es fascinante. Sus orígenes se remontan a 1536, cuando comenzó como un pequeño fuerte en la cima del cerro. No obstante, la construcción de la imponente fortaleza que conocemos hoy no comenzó hasta 1639 y se completó en 1657.

Por su parte, el Castillo San Felipe del Morro comenzó a construirse en 1539, y su estructura final, tal como la vemos hoy, tomó aproximadamente 200 años en completarse.
Definitivamente, comparar estas dos fortalezas no solo permite apreciar su grandeza arquitectónica, sino también comprender mejor la historia compartida del Caribe bajo el dominio español. Interesante, ¿no?




Barranquilla y Cartagena me tocaron de manera especial. Tienen una vibra tan parecida a la nuestra en Puerto Rico: la gente, el flow, el vacilón; hasta el acento a veces te confunde y tú dices: “espérate, ¿estoy en casa?”. Esa alegría, esa forma de bromear y recibirte con cariño… me hizo sentir en familia. 💛
Y la comida, mi gente… 🔥 Desde el calentado colombiano, hasta ese pescaito frito con arroz con coco que estaba a otro nivel. Entre los restaurantes que visitamos, me encantó Crepes & Waffles. Olvídate… la limonada de yerba buena, las crepas, y todo lo que comimos… no tengo una sola queja. Son de esas comidas a las que tú dices: “Sírveme otro plato”. Colombia sabe lo que hace en la cocina, sin duda. 🤤


Y aquí les presento algunos platillos que disfrutamos. ¡Se me hace la boca agua!







Uno de los momentos más especiales fue ver dónde el Río Magdalena se encuentra con el mar, desembocando en Bocas de Ceniza cerca de Barranquilla. Estar ahí, viendo a los pescadores en su rutina diaria y rodeada de la belleza natural de los mangles, fue algo bien tranquilo pero poderoso. Es de esos lugares que te conectan con la naturaleza y te hacen parar un momento pa’ simplemente observar y agradecer. 🌿🌊




También visitamos la Ciénaga de Mallorquín. Mi esposo estaba un poco preocupado porque es un imán viviente para los mosquitos… ¡pero sobrevivió! Este es un ecosistema de manglar con una alta biodiversidad de aves, peces y reptiles. El sitio es hermoso. Hacía calorcito (¡qué rico!) y la vegetación de película.







Y claro, teníamos que pasar por las estatuas de Shakira y Sofía Vergara, dos mujeres que han puesto a Colombia muy en alto. Estar ahí fue bien especial, se siente ese orgullo tan brutal que tiene la gente por lo suyo. 💃🏽




Al final, lo más que me llevo conmigo no es solo lo lindo de ambos lugares, ni lo rico de la comida, sino la gente, la cultura, el clima… esa conexión caribeña que no se puede explicar, solo se puede sentir.

Colombia, gracias por tanto. Nos vemos prontito. 💛💙❤️
